Dinamita para la imaginación

1536592_394808590665236_285796522_n_0

Si quieren dinamitar su imaginación, visiten www.ellibrototal.com

Hace poco volví a ver a una amiga que está terminando el colegio.

—¿Qué vas a hacer al graduarte?— le pregunté emocionada.
—No sé—me contestó ansiosa—. No sé qué estudiar. No encuentro nada que me guste.
—¿Por qué no te dedicas a viajar, leer, visitar museos, escribir, bailar y pintar por algunos meses?
—¿Para qué?
—Para inspirarte. Si explotas tu creatividad encontrarás algunas respuestas.
—Yo no tengo creatividad—dijo atormentada.
—¿De qué estás hablando?—pregunté riéndome. —Todos tenemos imaginación, todos podemos ser creativos.
—Yo no; te lo juro. No sé pintar, no sé escribir, no sé esculpir, no sé actuar. El arte no es lo mío.
—¿Por qué no lo intentas? —insistí.
—Porque apesto.

Me dolió ver a una niña de 17 años desesperada por su futuro, pero fue devastador verla convencida de que no tenía imaginación.

Si tuviera que definir la Humanidad con una característica diría que es su capacidad de imaginar. LA IMAGINACIÓN ES EL SÚPER PODER HUMANO.

El amor, el dolor, la venganza, la ambición, la compasión, la empatía y la amistad también son cualidades humanas pero, nada se compara a la imaginación. A la imaginación le debemos todos los logros, todo el arte, todo el conocimiento, todas las novedades y todas las dimensiones de posibilidades infinitas que están esperando a que alguien las invente y las convierta en realidad.

Tristemente, el sistema educativo destruye la creatividad. Es despiadado en su demolición.

Los niños miran con ojos hambrientos. Capturan perspicacias de las cosas más sencillas. Están llenos de avidez, de autenticidad y de energía. Y entran al colegio… Adiós al ingenio, a los sueños y a la magia. Bienvenida la normalidad, la obediencia y el aburrimiento.

El aburrimiento es lo que está matando este mundo. El aburrimiento es la causa de la avaricia y de la urgencia de dañar. En el aburrimiento se gesta el crimen. Y el aburrimiento penetra cuando las personas olvidan su imaginación.

Pero la imaginación siempre nos acompaña. Espera pacientemente a que la dejemos entrar. Cuando la invitamos, nos entrega todo lo que tiene para ofrecer. Ella no conoce límites. Ella no entiende de imposibles.

Por eso es que los gobernantes del planeta están tan concentrados en hacer que la Humanidad se olvide del deseo, la pasión y la imaginación. Los límites crean conformismo y miedo, las bases de una sociedad obediente y controlable.

El camino a la servidumbre es el camino que secuestra la imaginación. Y ese es el camino que nos obliga a recorrer el sistema educativo.

El sistema se trata de notas, reglas, conformidad, obediencia y normalización. Es la adoración de los patrones, la similitud, los estándares y las respuestas autómatas.

Al sistema no le importa lo que tú quieres, lo que deseas, lo que sueñas, o lo que hace que tu sangre explote. No le interesa tu ambición, no estimula el poder individual ni la consciencia y no te otorga las herramientas para crear tu propia dimensión de realidades.

El sistema es el culto de la monotonía. Es la adoración de la mediocridad.

LEER MÁS

 


Anuncios

Bombazo: el CDC destruyó documentos sobre vacunas, revela congresista

jon1 copy

Obligar la destrucción neurológica de los niños es un crimen que se debe investigar y castigar.

Por: Jon Rappoport

 

Julio 31 de 2015

NoMoreFakeNews.com

“… Los co-autores [del CDC] programaron una reunión para destruir documentos relacionados con el estudio [de la Triple Viral]. Los cuatro co-autores restantes se reunieron y llevaron un gran cubo de basura a la sala de reuniones y revisaron y pasaron por todas las copias duras de los documentos que habíamos pensado en descartar y los pusieron en un cubo de basura enorme”. (William Thompson, Investigador del CDC).

El 29 de julio, el congresista Bill Posey hizo su última presentación en el Congreso. En los cinco minutos que le fueron concedidos para hablar, destapó las mentiras del CDC en el ahora famoso estudio de 2004, que exoneró la vacuna Triple Viral (MMR) y clamó que ésta no tiene conexión con el autismo.

“No tiene conexión con el autismo”  fue la mentira.

El congresista Posey leyó una declaración de William Thompson, un investigador que trabajó por largos años para el CDC, y uno de los co-autores del estudio publicado en 2004 en la revista Pediatrics, diseñado para determinar, de una vez por todas, si la vacuna contra el sarampión, la rubéola y las paperas podía causar autismo.

Thompson vio y participó en la violación del protocolo del estudio. Él estuvo ahí. Él ayudó a sus co-autores a destruir documentos que hubieran mostrado la conexión entre la Triple Viral y el autismo.

Pueden leer una transcripción hecha a la carrera de las declaraciones del Congresista Posey aquí (en el portal ageofautism.com), que incluye su lectura del testimonio del denunciante Thompson.

Posey le ruega a sus colegas para que el Congreso haga una investigación.

LEER MÁS

El negocio de la paz

negociopaz

La paz no es algo que deseas; es algo que construyes, algo que haces, algo que eres y algo que regalas”. —John Lennon—

Tantos ojos pendientes de los resultados del Proceso en Cuba ponen a la sociedad colombiana en la difícil tarea de explicar cómo se consigue la paz a punta de tinta y papel.

Aunque es innegable el poder que tienen las palabras, no podemos ignorar que, en este caso, la tinta es oficial y los legajos del gobierno están llenos de artimañas.

Independientemente de lo que digan los representantes de la paz, estamos muy lejos de solucionar el conflicto porque las condiciones que generan la violencia se han ido crispando progresivamente con el tiempo y desde el poder escasean los interesados en encontrar soluciones reales.

A los gobiernos les sirve la guerra, no la paz, porque las guerras hacen que la población sea más gobernable.

Es una tradición de vieja data. Divide y conquista, crea caos y ofrece una solución. Y esa solución siempre incluye en su implementación menos libertad y recursos para los ciudadanos y más control y opresión por parte del gobierno.

Perdemos nosotros mientras nuestros gobernantes gritan: “lo hacemos en beneficio de la humanidad”, “lo hacemos por el bienestar social”, “lo hacemos por su propio bien”.

LEER MÁS

Carta a una amiga

20543632_s

Días atrás leí en un correo: Caro: Te escribo porque ando investigando sobre las vacunas. Es un tema que me inquieta ahora que soy mamá y por supuesto, no quiero exponer a Luciana a nada que le haga daño… Me gustaría poder preguntarte cosas puntuales, después de leer los artículos…

Esta es la respuesta.

¡Hola! ¡Me encanta saber de ti Cami! La verdad es que se nota que estás muy feliz en tu nuevo rol y estoy segura de que Luciana debe ser el regalo más lindo y maravilloso del planeta. Es una renacuaja preciosa y sé que te llenará de alegría y aventuras.

Sobre las vacunas, te voy a contar la historia para que entiendas mejor mi interés por el asunto.

Obviamente, como todo en la vida, es una decisión personal pero yo, desde mi corazón, te sugiero que no le pongas una sola vacuna más a Luciana hasta que no investigues profundamente y llegues a tus propias conclusiones.

Te lo digo por todo lo que sé en este momento y porque la teoría de que la introducción de anticuerpos externos es un mecanismo eficiente de protección —en la que se sostiene toda la idea de las vacunas— es indefendible científicamente hablando. Pero bueno, empecemos.

Yo no sé si tú te acuerdas que yo tengo una enfermedad en los riñones, que es bastante seria. He estado muy grave en dos ocasiones y la última gran crisis la tuve desde mediados del 2013 hasta mediados del 2014. Estuve muy mal. Mal. Pensé que me iba a morir. Horrible.

Estar enferma me ha llevado a conocer muy bien las dinámicas de los hospitales, de los diferentes médicos, de los diagnósticos y de varias cosas que se les escapan a los que han tenido la dicha de tener una vida saludable. Además, yo siempre he sido una geek, he investigado todo mucho y más todo lo que tiene que ver conmigo.

LEER MÁS

Efectos de las vacunas: Acertijo #2

 

Acerijo2

Si no hay relación entre las vacunas y el autismo, ¿por qué entre los efectos adversos de la DTaP aparece el Síndrome de Muerte Súbita y el AUTISMO?

Hace algunos días estaba con un grupo de amigos discutiendo mi fascinación por los temas impopulares.

Estaba hablando sobre el más difícil de digerir de todos —la medicina alopática—, cuando oí que alguien le preguntaba a mi esposo que si ya había logrado convencerlo sobre lo de las vacunas.

Interrumpí mi conversación, justo para oír: “Es que es absurdo lo que dice Carolina. Es ridículo que las vacunas generen autismo. Todos los estudios que se han hecho demuestran que es imposible establecer una relación entre las vacunas y el autismo”.

—“¿En serio?”—le pregunté—“ignorando momentáneamente lo de ‘todos los estudios que se han hecho’, ¿me quieres explicar por qué si es imposible establecer una relación entre el autismo y las vacunas, el prospecto que viene en la caja de la DTaP dice que uno de los efectos adversos de la vacuna es el autismo?”

—“Eso no es verdad”.

—“¿No?”.

— “No, no puede ser verdad”.

—“Como quieras. Lo dice la farmacéutica que produce la vacuna. Lo dice la FDA. De hecho, está colgado en su página. Ven y te lo muestro”.

—“No te preocupes. Te creo”.

—“No tienes que creerme y yo no estoy buscando que nadie confíe en mí o que siga ciegamente mi criterio. Yo quiero que lo veas con tus propios ojos y que investigues más allá de lo que cacarean estúpidamente los medios. Pero solamente tú puedes decidir hacerlo. Depende de ti, no de mí”.

Siguió:

— “Seguramente es porque en Estados Unidos, como uno puede demandar por todo, las farmacéuticas prefieren pecar por exageradas y así sea el 0.000001% de los casos, lo incluyen en el prospecto para que no digan que ellos no advirtieron”.

—“No entiendo. Hace unos minutos estabas diciendo que era imposible establecer la relación y que por eso era completamente ridículo lo que yo decía sobre los riesgos de las vacunas. Te muestro que la relación está claramente establecida y me dices que es porque las farmacéuticas lo hacen todo tan bien que aunque sea el 0.000001% de los casos, ellas son inmaculadamente honestas y lo dicen. ¿Al fin qué, es imposible establecer la relación o la relación existe pero es muy improbable? Los dos no pueden ser ciertos al tiempo. Tienes que elegir”.

Como era de esperarse, no obtuve ninguna respuesta.

Seguí:

LEER MÁS

El disfraz de la tiranía

Copyright: <a href='http://www.123rf.com/profile_lightwise'>lightwise / 123RF Stock Photo</a>

“Ninguno está más irremediablemente esclavizado que aquellos que falsamente creen que son libres”.
—Johann Wolfgang von Goethe—

“Lo único más grande que el poder de la mente es el coraje del corazón”. —John Nash—.

La esclavitud tiene varias versiones pero el núcleo siempre es el mismo: la víctima no está dirigiendo sus propias acciones; está siendo dirigida como una máquina (1).

The Matrix —uno de los tesoros del cine— mostró que el fenómeno crucial es que hoy tenemos la mente cautiva. Está en una prisión que no se puede ver, oler, ni tocar.

En el epílogo de su heroica Historia de las Drogas, Antonio Escohotado escribió: “Tras apoyarse sobre mecanismos de presión externa, la gran apuesta del poder contemporáneo es mandar desde dentro como controlador cerebral” (2).

Los esfuerzos de nuestros gobernantes (y no estoy hablando de las marionetas que posan como presidentes y jefes de Estado en la mayoría de La Tierra) están dirigidos a controlarnos desde dentro, al nivel del puro influjo, al nivel de la percepción.

Ellos diseñan y manipulan el rango de lo perceptible, los escenarios en los que nos podemos desenvolver, las ideas aceptables y las metas que nos trazamos a lo largo de la vida.

Son criaturas tan banales y estériles que están obsesionadas con conseguir que nadie pueda escapar a la vida premeditada e insustancial que ellos se han autoimpuesto.

Pero eso no significa que los tiranos no sean extremadamente hábiles e inteligentes, pues están impidiendo que las personas se den cuenta de lo que son y de lo que pueden hacer.

Lo indiscutible es el éxito de sus artimañas.

Lo indiscutible es que vivimos en un planeta prisionero que aceleradamente se está convirtiendo en un hospital gigante (3).

Leer más

Confesiones de una irresponsable

Encontrar la verdad llena de energía, de seguridad y de poder.

Encontrar la verdad llena de energía, de seguridad y de poder.

Desde que empecé a escribir sobre los riesgos de las vacunas la palabra preferida para describirme es la de irresponsable. Mis artículos son irresponsables, los posts que pongo en Facebook son irresponsables y, por supuesto, yo soy una irresponsable.

También me han llamado bestia, irrespetuosa y mentirosa, pero mi insulto favorito fue “eres peor que el veneno que intentas atacar”.

Yo subo puntos por creatividad y el último, además de reconocer que las vacunas son un veneno, es un insulto ligeramente poético. Sí, la belleza puede aparecer en los lugares más extraños.

Los insultos personales son ataques Ad Hominem, una de las falacias de la lógica, ciencia que muy para nuestro pesar prácticamente ha desaparecido de las aulas y de la mente de las personas.

La lógica es una herramienta vital para analizar argumentos y evidencia.

Sin lógica uno está desarmado ante las estratagemas de la propaganda.

Porque la lógica es el arte de la no contradicción y como tantos la desconocen, las contradicciones invaden su mente, ignorando que algo no puede ser A y No A al mismo tiempo. El tren no puede ir por el riel y descarrilado a la vez.

Un ataque Ad Hominem lo que busca es atacar a la persona que está presentando un argumento en lugar de analizar el argumento en sí, para impedir que la atención se concentre en lo esencial.

El razonamiento es el siguiente: “Carolina está diciendo que las vacunas son peligrosas. Carolina es una irresponsable. Por lo tanto, es falso que las vacunas sean peligrosas”.

Es un ardid absurdo pero efectivo porque puede conseguir que la evidencia que presento se quede sin analizar. Y analizar la evidencia es el asunto ESENCIAL.

Leer más

El truco de las drogas legales

Imagen de Roberto Fuentes Fernández.

Imagen de Roberto Fuentes Fernández.

Siendo una niña pensaba que todos los efectos de las drogas legales eran buenos. También suponía que las drogas ilegales eran tóxicas y destructoras.

Con los años comprendí que la Ley y el Deber Ser eran asuntos diferentes.

Hice amigos que fumaban marihuana. En este mundo de reglas terriblemente vulgares, suelen cautivarme los destellos de rebeldía. Gracias a los desobedientes he podido encontrar verdad entre mil laberintos de mentiras. Siendo amiga de los marihuaneros descubrí que no eran pordioseros ni criminales, sino adolescentes que ignoraban los “debes”, “tienes”, “no puedes”. Vi que la ecuación droga=destrucción=crimen, en estos casos, no se cumplía.
Primera pista.

En un viaje descubrí Historia de las Drogas de Antonio Escohotado. Todavía puedo sentir las ráfagas de ira mientras procesaba las mentiras y las manipulaciones  y la electrizante elevación al encontrar las palabras que mi alma añoraba, pero que no sabía decir. El libro era un caso soberbio en contra de la prohibición de drogas pero, sobre todo, una defensa explosiva de la libertad individual.

La libertad me había encendido siempre. Era mi himno, mi plegaria y la vibración revoltosa que me llenaba de ímpetu. Yo sabía que la libertad era la clave, el camino, lo importante, lo que estaba bien y era honorable, pero no sabía por qué. Escohotado develó el secreto.

Empecé a construir el mundo de las drogas. Fue mi primera investigación real, la primera investigación que hice sabiendo que el ingrediente principal son las patrañas.  Fue una experiencia salvaje. Por primera vez vi, con toda la nitidez del caso, que nada es lo que parece. Entendí contundentemente el significado real de la palabra fraude.

Comencé a desafiar las mentiras que la gente repetía sin pensar.

¿Por qué el Estado debía tener la potestad sobre las decisiones personales?
¿Quién en su sana mente podía pretender que alguien más, además de la persona, pudiera decidir sobre la vida de esa persona?
¿Acaso la guerra contra las drogas era algo más que una depravada confesión de controladores y controlados?
Yo veía que un grupo de cínicos, arrogantes e incapaces de tener un deseo o criterio propio, se adjudicaba el derecho de definir la vida de los demás, mientras que los otros, pusilánimes, pasivos, aceptaban sin titubear los designios que los autonombrados magnánimos habían elegido para ellos.

Los demás, aterrados al principio, reaccionaban de diferentes maneras. Los que pensaban que tenía un punto por lo general no habían reflexionado al respecto y mis preguntas los cogían por sorpresa.

Cuando la exasperación dejaba hablar a los otros, espetaban como un disco rayado:
— “Las drogas ilegales son sustancias muy peligrosas, adictivas, cuyos desastrosos efectos están más que demostrados”.
—“¿En serio?” —preguntaba yo— “¿Cómo han sido demostrados?”
Y la invariable respuesta:
— “Los estudios científicos así lo demuestran”.
— “WOW,  me encantaría leerlos. ¿Puedes pasarme las referencias?”.

Y por alguna razón, ningún defensor de la Prohibición me señaló o entregó muestras de la evidencia.

Leer más

El caso contra el VIH

Margaret Heckler, secretaria de salud de Reagan, y Robert Gallo, en la rueda de prensa del 23 de abril de 1984 en la que anunciaron que Gallo había descubierto el VIH.  Fuente: whale.to

Margaret Heckler, secretaria de salud de Reagan, y Robert Gallo, en la rueda de prensa del 23 de abril de 1984 en la que anunciaron que Gallo
había descubierto el VIH.
Fuente: whale.to

Era una mañana radiante.

Era uno de esos raros días en Bogotá en los que no había nubes en el cielo. Caminando por una ciudad que irradiaba calidez pensé en lo diferentes que podían ser el mundo interior y el exterior.

Subí las escaleras con determinación y entré al laboratorio. Aunque lo conocía muy bien —había pasado en él suficientes horas durante el año anterior— ese día lo veía diferente.

Ya no era un laboratorio sino un Oráculo de Delfos antiséptico en el que iba a decidirse mi destino.

Oí mi nombre, entré al consultorio y vi en las manos de la doctora el papel por el que había acudido: los resultados de la prueba Elisa.

El veredicto ya estaba.

Aunque no pertenecía a ninguno de los grupos de riesgo, una extraña enfermedad que nadie podía diagnosticar con certeza me había sumergido en cientos de pruebas, exámenes y laboratorios. Los últimos meses me habían mostrado lo que era ser un conejillo de indias en todo su esplendor. Y la prueba Elisa, una de las que se usa para saber si alguien es VIH positivo, terminó incluida en el menú. Nadie sabía qué era lo que tenía pero parecía una enfermedad autoinmune y había que descartarlo todo.

En ese momento sabía lo que “todo el mundo sabe” sobre el VIH/SIDA. Se dice que el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) es la causa del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). El VIH ataca el sistema inmunológico de las personas, debilitándolo, comprometiéndolo, y finalmente, tornándolo inservible.

Las personas con VIH terminan muriendo, no por la infección de VIH en sí, sino por diversas enfermedades. Como el VIH destruye el sistema inmunológico —que es el principal mecanismo de defensa con el que contamos los individuos— cualquier germen o bacteria se torna mortal en las personas inmunosuprimidas, gérmenes que no afectan a las personas saludables porque en ellas su sistema inmunológico está preparado para combatirlos y deshacerse de ellos fácilmente. Sabía que como el VIH tiene un efecto tan peligroso, se considera letal en prácticamente todos los casos. Que sin tratamiento las personas con VIH están condenadas a morir.

También sabía que la prueba Elisa era una prueba indirecta muy precisa que medía el nivel de anticuerpos en la sangre y que, si resultaba positiva, se usaba el Western Blot que media de manera directa la presencia del virus en el organismo.

Repitiéndome que un resultado positivo no era 100% concluyente me senté al frente de la doctora y esperé el veredicto. Me dijo varias cosas pero yo no oí nada; estaba concentrada en una única palabra.

Leer más

Censura y juicios espectáculo sobre vacunas y SIDA

Donald Miller es un cirujano cardiovascular estelar y un gran escritor.

Donald Miller es un cirujano cardiovascular
estelar y un gran escritor.

Este artículo lo escribió el cardiólogo Donald Miller para LewRockwell.com, donde se publicó el 3 de marzo de 2010. Decidí traducirlo porque su contenido es fascinante y la perspectiva médica de Miller aporta ejemplos precisos y muy ilustrativos. Esta es la primera parte.

El artículo original lo pueden encontrar en este link.

Dos dogmas actuales sobre salud son que un virus de inmunodeficiencia humana (VIH) causa el sida y que las vacunas son seguras y efectivas. Los investigadores que tienen la temeridad de cuestionar el dogma oficial ven que su trabajo es bloqueado para publicación, que sus solicitudes de investigación son rechazadas y, como lo muestra este caso ejemplar, que pueden ser sometidos a un juicio-espectáculo al estilo soviético.

Andrew Wakefield (nacido en 1957) recientemente atravesó uno de esos juicios en el Reino Unido, implementado por el panel de Aptitud para la Práctica del General Medical Council (Concejo Médico General (GMC)). Junto con otros dos gastroenterólogos respetados, fue sometido al juicio más largo y más costoso en los 148 años de historia del Concejo.

En 1998, el Dr. Wakefield y doce colegas identificaron un nuevo tipo de trastorno intestinal en doce niños con autismo en el Royal Free Hospital de Londres. Esta serie de casos de “entereocolitis autista” fue publicada en el Lancet. Los padres de ocho de estos niños habían reportado que su hijo se había convertido en autista y que había desarrollado síntomas intestinales incapacitantes poco tiempo después de recibir la vacuna Triple Viral (MMR, Sarampión, paperas y rubéola). Teniendo esto en cuenta, el Dr. Wakefield y sus colegas plantearon la posibilidad de que la Triple Viral tuviera algo que ver con este síndrome. Concluyeron el artículo publicado en el Lancet con esta declaración: “Se necesitan más investigaciones para examinar este síndrome (enterocolitis autista) y su posible relación con esta vacuna (Triple Viral)”.

Un periodista británico, Brian Deer, “investigó” al Dr. Wakefield y escribió una exhibición sobre él, que fue publicada en el Sunday Times en 2004. Actuando sobre los alegatos de este periodista, el GMC acusó al Dr. Wakefield de conducta no ética, diversos conflictos de interés y “desprecio cruel” con los niños. El mes pasado, el panel de Aptitud para la Práctica del GMC, después de un juicio de 2 años, lo declaró culpable de todos los cargos. Un observador que ha seguido el caso notó que la cabeza del panel, el Dr. Kumar, posee acciones de GlaxoSmithKline, el mayor fabricante de vacunas del Reino Unido.

Los cargos que el GMC y este periodista han hecho en contra de Andrew Wakefield carecen de fundamento, como muestran Melanie Phillips en “La caza de brujas contra Andrew Wakefield” publicado en el Spectator, y Mark Blaxill, en “La intimidación desnuda: La Inquisición de Wakefield es sólo la punta del iceberg del autismo“, publicado en la página web AgeofAutism.com. El Dr. Wakefield refuta las acusaciones formuladas contra él AQUÍ y AQUÍ.

Leer más